Resúmenes de Ponencias (L-M)
IV Congreso Nacional de Filosofía 2015

 [En orden alfabético por apellido]

La música: arte trágico
Olga López Betancur

Este texto tiene como objetivo reflexionar sobre la relación filosofía/música en el pensamiento de Clément Rosset [1]. Este filósofo contemporáneo, ampliamente reconocido en el ambiente intelectual francés, considera la música como una alternativa para pensar conceptos filosóficos que resisten en algunos casos a las teorizaciones del lenguaje. Es por ello que Rosset otorga, desde su primer hasta su último libro, una importancia fundamental a la relación música/filosofía, configurándose de este modo, en el continuador de una línea de filósofo-músicos que comienza con Schopenhauer y Nietzsche, se reformula con Bergson y Jankélévitch, y toma nuevos aires en sus estudios filosóficos.

Por tal razón debemos recordar que tanto para Rosset como para Nietzsche el valor de la tragedia no proviene únicamente del pathos del héroe o de la materialización del sentimiento trágico, sino de la consolidación de una experiencia musical, que nos permite sentir goce, en el mismo momento en que observamos la aniquilación del héroe trágico. Para mejor discernir el lazo profundo entre filosofía y música, Rosset hace largos estudios sobre el pensamiento de Schopenhauer. Sin embargo, a la manera de Nietzsche, él toma distancia con el filósofo del Mundo como voluntad y representación, para seguir las convicciones musicales en un primer momento de Nietzsche y más tarde de Jankélévitch. Estos dos filósofos consideraban la música como una expresión artística diferente de las otras manifestaciones del arte. Esta distinción provenía, para ellos, de la condición no representativa de la música, así como de la exaltación que ella genera de los valores trágicos. Esto significa que al margen de todo discurso interpretativo, la música es una experiencia del azar y del goce paradójico.

Esta afirmación será retomada por Rosset, quien convierte la música en un elemento fundamental, ligado a sus otros conceptos filosóficos: lo trágico, el azar, lo real. De tal modo, que ella no es un ejemplo aislado del pensamiento de Rosset, sino un eje que atraviesa toda su obra y se abre camino entre sus conceptos, hasta alcanzar una sonoridad propia. Así la música es el efecto estético más fuerte del pensamiento de Rosset: tiene un lugar en cada uno de sus libros y le ha permitido construir sus argumentos alrededor del individuo y el mundo trágico. Por consecuencia, Rosset entabla una relación paradójica con la música: de un lado la liga a la reflexión filosófica, y de otro lado, indica su profunda autonomía ajena a cualquier realidad inmediata.

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[1] Clément Rosset filósofo francés (1939), ejerció como profesor universitario en la ciudad de Nice hasta el momento de tomar un retiro anticipado en 1998. Entre los libros más conocidos en nuestro medio, podemos indicar: La anti-naturaleza, El principio de crueldad y Lo real. Todos los textos utilizados en este artículo son traducciones de la autora.

Evolución conceptual de la ciencia: especialización y simbiogénesis
Rodrigo Antonio Lagos Vargas
Universidad de Los Lagos
rodlagos@ulagos.cl

Palabras Clave: Evolución conceptual, especialización conceptual, simbiogénesis conceptual.

La actividad investigadora de un grupo de científicos no sólo es capaz de afectar exclusivamente un espacio particular de su labor, en ocasiones, puede influir en la comprensión global de la Ciencia.

Un acontecimiento como éste, sobreviene cuando, a partir de investigaciones científicas específicas, se consigue la elaboración de una teoría que no sólo beneficia un campo específico del saber científico, sino que, enriquece de modo general su potencial explicativo global.

Es justamente lo que ocurrió con la Teoría de la Evolución de las Especies de Charles Darwin. El potencial de dicha teoría sobrepaso el propósito explicativo específico del devenir de las especies biológicas convirtiéndose en una fuente de ideas fructífera en más campos de estudio. Algunos ejemplos contemporáneos de dicha influencia, mas allá de la biología, los podemos reconocer en los estudios culturales, específicamente en el texto de Cavalli-Sforza (2007) o en disciplinas como la filosofía en el texto de Dennett (1995).

Desde luego, toda extensión del evolucionismo a ámbitos distintos a la biología es polémica y requiere una revisión y ajuste que debe demostrar su riqueza interpretativa y su compatibilidad con lo que podríamos denominar como Ciencia Evolutiva.

A partir de este planteamiento, quisiéramos presentar otra aplicación posible de la teoría de la evolución, esta vez a la comprensión del desarrollo conceptual del conocimiento científico, asunto que se circunscribe en el campo de estudios de la filosofía de las ciencias y la epistemología.

Para alcanzar este propósito nos remitiremos fundamentalmente a algunas ideas de pensadores como David Hull, quien aparece como el responsable principal de la extensión de ideas evolucionistas al campo de lo conceptual, y en específico, al desarrollo de la ciencia; igualmente nos remitiremos a algunos planteamientos de Thomas Kuhn, quien nos permitirá plantear una versión o posibilidad de la evolución conceptual de la ciencia y por último nos dirigiremos a la bióloga evolucionista Lynn Margulis, quien gracias a su concepto de simbiogénesis nos hace posible plantear una dirección de la evolución conceptual alternativa a los procesos de especialización.

Todos los conceptos que presentaremos tienen evocaciones o implicaciones
evolucionistas que sus autores reconocen y promueven en sus escritos. De esta manera, pretendemos ratificar el argumento de que el evolucionismo se constituye en una teoría cuyo potencial interpretativo continúa enriqueciendo el pensamiento teórico contemporáneo.

Referencias bibliográficas:
1. Margulis, Lynn. (2002). Planeta simbiótico. Madrid: Editorial Debate.
2. Sforza, L. L. C. (2007). La evolución de la cultura.
3. Kuhn, Thomas. (2002). El Camino desde la estructura. Barcelona: Paidos.
4. Dennett, D. C. (1995). La conciencia explicada: una teoría interdisciplinar.
5. Hull, David. (1997). Un mecanismo y su Metafísica: una aproximación evolucionista al desarrollo social y conceptual de la ciencia, en Epistemología evolucionista; Sergio F. Martínez y León Olivé (compiladores) México: Paidos.

Inferencialismo semántico y desarrollo expresivo
José Luis Liñán
Pont. Universidad Católica de Chile – FONDECYT
Palabras clave: Semántica, Wittgenstein, Inferencialismo, Pragmatismo.

El propósito de mi ponencia es defender la aptitud del inferencialismo semántico para entender y dar una explicación plausible del desarrollo expresivo de nuestras prácticas lingüísticas.

Primero presentaré a grandes rasgos el inferencialismo semántico, desarrollado en años recientes por Robert Brandom (1994; 2000, 2008) a partir de los clásicos trabajos de Sellars (1948; 1953). Esta concepción sobre el lenguaje y el pensamiento postula que el significado de nuestras expresiones y el contenido de nuestros conceptos están determinados por relaciones inferenciales: conocer el significado de una oración equivale a saber qué puede servirle de apoyo y qué se sigue de ella en distintos contextos de uso y según el resto de compromisos que suscriban el hablante y sus interlocutores. Ello comporta conceder prioridad a las inferencias materiales, aquellas que son correctas en virtud del contenido de los conceptos involucrados, sobre las formales, aquellas que son válidas meramente en virtud de su forma lógica.

A diferencia de las formales, las inferencias materiales dependen esencialmente del contexto, es decir, de cuáles sean las premisas colaterales que se mantengan en vigor. El segundo paso de mi presentación abordará este carácter contextual, que va más allá de lo que suele considerarse el contexto lingüístico en la bibliografía sobre el tema. Un modo habitual de analizar los contextos inferenciales es interpretándolos como depósitos de proposiciones presupuestas y explicitables a modo de premisas (Stalnaker 1978; Barwise & Perry 1983; Carston 2002; Sperber & Wilson 1986). Cuestionaré esta concepción, defendiendo que en cualquier estadio de la práctica lingüística tiene sentido atribuir a los practicantes ciertos compromisos que son expresivamente opacos: aunque tales compromisos contribuyen a determinar cómo actúan y qué consecuencias extraen los hablantes de cualquier afirmación, no pueden hacerse explícitos como enunciados susceptibles de adhesión o rechazo, ni aducirse como razones a favor o en contra. Lejos de funcionar como jugadas en el “juego de lenguaje”, tales compromisos forman parte de su trasfondo, es decir, aquello que Wittgenstein (1953; 1969) calificaba de manera general como “forma de vida”.

Examinaré por último cómo se relacionan esos compromisos de trasfondo con la significación inferencial de las afirmaciones corrientes, atendiendo a procesos de desarrollo expresivo e innovación conceptual en los que algunas partes de ese trasfondo práctico se hacen visibles, expresables y evaluables como jugadas legítimas dentro del juego de lenguaje. Para ello, me serviré de algunas nociones que han adquirido curso común en la filosofía del lenguaje contemporánea a partir de los argumentos y experimentos mentales de Perry (1986; cf. Récanati 2007), pero modulándolas con arreglo al enfoque inferencialista que trato de defender. Sugeriré que nuestras prácticas se desarrollan expresivamente cuando ganamos para el ámbito de lo decible —para el espacio de las razones— alguna porción de ese trasfondo opaco; o, por ponerlo en términos wittgensteinianos, cuando logramos incorporar al “juego de lenguaje” parcelas cada vez más amplias de nuestra previamente indistinta e incuestionable “forma de vida”.

Referencias bibliográficas:
Barwise, Jon & John Perry (1983). Situations and Attitudes. Cambridge, Mass.: MIT Press.
Brandom, Robert (1994), Making It Explicit. Cambridge, Mass.: Harvard UP.
—— (2000). Articulating Reasons. Cambridge, Mass. Harvard UP.
—— (2008). Between Saying and Doing. Oxford: Oxford UP.
Carston, Robyn (2002). Thoughts and Utterances. Oxford: Blackwell.
Fermandois, Eduardo (2013). “Ni fundacionismo ni coherentismo. Una lectura antropológica de Sobre la certeza”. Revista de Filosofía, 69: 99-117.
Frápolli, María José (2012). “¿Qué son las constantes lógicas?”. Crítica, 44(132): 65-99.
Morado, Raymundo (2007). “La formalización del sentido común”. En Frápolli, M.ª J. (coord.), Filosofía de la lógica. Madrid: Tecnos.
Moyal-Sharrock, Danièle (2004). Understanding Wittgenstein’s “On Certainty”. Basinstoke, RU: Palgrave MacMillan.
Perry, John (1986). “Thought Without Representation”. Supplementary Proceedings of the Aristotelian Society, 60: 263–83.
Récanati, François (2007). Perspectival Thought. Oxford: Oxford UP.
Rhees, Rush (2003). Wittgenstein’s On Certainty. Edited by D. Z. Phillips. Oxford: Blackwell.
Sellars, Wilfrid (1948). “Concepts as Involving Laws and Inconceivable without Them”. Philosophy of Science, 15: 287-315.
—— (1953). “Inference and Meaning”. Mind, 62(247): 313-38.
Sperber, Dan & Dreire Wilson (1986). Relevance. Oxford: Blackwell.
Stalnaker, Robert (1978). “Assertion”. Syntax and Semantics, 9: 315-32.
Wittgenstein, Ludwig (1953). Philosophische Unterschungen — Philosophical Investigations. Ed. bilingüe en alemán e inglés a cargo de G.E.M. Anscombe y R. Rhees, Londres: Blackwell.
—— (1969). On Certainty. Ed. bilingüe en alemán e inglés a cargo de G.E.M. Anscombe, G.H. von Wright y D. Paul, Oxford: Blackwell.

Esbozos de geometría analítica en la filosofía matemática de Platón
Diego Esteban Loyola Maureira
Licenciado en Filosofía
Universidad de Chile
diegolm@debian.cl

La filosofía de Platón es considerada por León Brunschvicg como una filosofía matemática. En la presente ponencia intentaremos respaldar esta afirmación mostrando de qué manera la geometría juega para el ateniense un papel de gran importancia en la constitución del conocimiento, tal como reza la famosa inscripción en la puerta de su escuela: “Aquí no entra nadie que no sepa geometría”. Existe en la doctrina platónica una íntima relación entre metafísica y epistemología, de modo que a cada grado de realidad corresponde un nivel de conocimiento que podemos tener de él: al ámbito de lo sensible corresponde la opinión; al de lo inteligible, el conocimiento. Este último se divide en los objetos de la matemática y las ideas. Mostraremos que la diferencia jerárquica de ambos niveles no se debe a que el ámbito de la matemática posea objetos de naturaleza distinta al de las ideas, sino a la posibilidad de representar a los primeros de forma sensible. Así, por ejemplo, un círculo, un cuadrado, un triángulo, pueden ser plasmados en un papel, mientras que con ideas como la justicia, la belleza, etc. no ocurre de la misma manera.

Para Platón es imperativo encontrar en matemática una forma de investigar que pueda prescindir de lo sensible y ocuparse plenamente de lo eterno y verdadero que hay en ella. Esta necesidad lamentablemente no podría ser superada con la matemática de su época, puesto que esta consistía únicamente en la geometría euclidiana pese a no haber sido formalizada todavía por éste. La ciencia habría de esperar hasta la modernidad por esta nueva matemática, que encontraría su desarrollo en la figura de René Descartes, y cuya motivación filosófica era muy similar a la de Platón: fundamentar lo sensible con base en lo inteligible, explicar la apariencia mediante la realidad.

Palabras clave: Geometría analítica, álgebra, idealismo, racionalismo.

Referencias:
[1] Brunschvicg, L., Las etapas de la filosofía matemática. Lautaro, Buenos Aires, 1942.
[2] Cornford, F., “Mathematics and Dialectic in the Republic VI-VII” en R. Allen (ed.), Studies in Plato’s Metaphysics. Routledge & Keagan Paul, Londres, 1967.
[3] Platón, República. Gredos, Madrid, 1998.
[4] Platón, Timeo. Ediciones PUC, Santiago, 2004.

Libertad y Cuidado. Una reflexión sobre la libertad en Ser y Tiempo de Martin Heidegger
Álvaro Ledesma Albornoz
Pontificia Universidad Católica de Chile
aaledesma@uc.cl

La libertad ha sido un hilo conductor que ha dirigido la reflexión filosófica a través de la historia. Su tratamiento puede remontarse indirectamente hasta los antiguos griegos . El problema de la libertad ha tomado varios matices y sutilezas importantes en los diferentes pensadores y filosofías, pero vale encontrar un punto común: parecería que la noción de libertad está ligada íntimamente a la concepción ontológica del hombre y del mundo. Mostraremos que Heidegger, al radicalizar esta concepción ontológica en Sein und Zeit llega a la conclusión de que la libertad no puede seguir siendo vista como una propiedad que le va a un ente presente que está-ahí. Por el contrario, la libertad es ontológica, está ínsita en la misma estructura de ser del Dasein. Libertad, se vuelve, entonces, el mismo ser del Dasein: Sorge. El objetivo de esta ponencia es mostrar cómo el concepto tradicional de libertad, aquel que se basa en la ontología tradicional, esto es, una concepción de realidad como res (como la suma de entes que están-ahí) mal comprende al Dasein y por ende pasa por alto su libertad primordial. Sólo una interpretación del ser del Dasein como cuidado, temporeidad y libertad (estando-en-el-mundo) muestra al fenómeno del Dasein como es. La ponencia mostrará, entonces, que no se puede entender correctamente y en su totalidad el ser del Dasein sin la libertad.

Palabras clave: Libertad, Heidegger, Ser y Tiempo, Sorge/Cuidado, Propiedad, Dasein.

Bibliografía:
Sharples, R. (1983). Alexander of Aphrodisias on Fate. London: Duckworth.
Literatura sobre Heidegger:
Blattner, W. (2009). Heidegger’s Being and Time. A Reader’s Guide. London, New York: Continuum International Publishing Group.
Blattner, W. (1994). “Heidegger’s Debt to Jaspers’s Concept of the Limit-Situation”.
In Alan M. Oloson (ed.). Heidegger and Jaspers. Philadelphia: Temple University Press.
Dallmayr, F. (1984). “Ontology of Freedom. Heidegger and Political Philosophy.” Political Theory, Vol.12, No.2 (May, 1984), pp. 204-234.
Dreyfus, Hubert. (1991). Being-in-the-World. A Commentary on Heidegger’s Being and Time, Division I. Massachusetts: The MIT Press.
Rodríguez, R. (2006). Heidegger y la Crisis de la Época Moderna. Madrid: Editorial Síntesis.
Geniusas, S. (2009). “Ethics as second Philosophy, or the traces of the Pre-ethical in Heidegger’s Being and Time”. Santalka. Filosofija. T.17 No.3 pp.62-69.
Inwood, M. (1999). A Heidegger Dictionary. Oxford: Blackwell.
Nichols, C. (2000). “Primordial Freedom: The Authentic Truth of Dasein in Heidegger’s ‘Being and Time’. In: tthe Hinking Fundamentals, IWM Junior Visiting Fellows Conferences, Vol. 9: Vienna.
Rivera, J; Stuven, M. (2010). Comentario a Ser y Tiempo de Martin Heidegger. Primera Sección. Vol. II. Santiago de Chile: Ediciones Universidad Católica de Chile
Literatura de Heidegger en español:
Heidegger, M. (1997). Ser y Tiempo. Trad. Jorge Eduardo Rivera. Santiago de Chile: Editorial Universitaria.
Heidegger, M. (1996b). Schelling y la libertad humana. Trad. Alberto Rosales. Caracas: Monte Avila.
Literatura Heidegger en Alemán:
Heidegger, M. (1993). Sein und Zeit. Tübingen: Max Niemeyer Verlag.
Heidegger, M. (1967c). Bauen Wohnen Denken. In Vorträge und Aufsätze. Vol.2. Pfulligen: Neske.
Heidegger, M. (1967b). Die Frage nach der Technik. In Vorträge und Aufsätze. Vol 1. Pfulligen: Neske.
Heidegger, M. (1983). Die “Grundbegriffe der Metaphysik. Welt-Endlichkeit-Einsamkeit. Lectures of 1929-30 (Gesamtausgabe vol. 29/30).
Heidegger, M. (1996). Einleitung in die Philosophie. Lectures of 1928-9 (Gesamtausgabe Vol. 27).
Heidegger, M. (1971). Schellings Abhandlung Über das Wesen der menschlichen Freiheit. Tübingen: Niemeyer.
Heidegger, M. (1982). Von Wesen der menschlichen Freiheit: Einleitung in die Philosophie. Frankfurt-Main: Klostermann (Gesamtausgabe Vol. 31).
Heidegger, M. (1967a). Von Wesen der Wahrheit. Wegmarken. Wegmarken. Frankfurt-Main: Klostermann.

A interpretação e os equívocos de Lactâncio acerca do conceito de prazer em Epicuro
Rogério Lopes dos Santos
Universidade Federal de Santa Maria (UFSM)
rogeriolopes06@hotmail.com

Na esteira dos adversários da Filosofia epicurea está Lactâncio (aprox. 240 d.C – 320 d.C.) e suas críticas ao modo como Epicuro (340 a.C. – 270 a.C.) entendia o prazer como fim da ação (télos). Em sua obra, Instituições Divinas, Lactâncio apresenta uma série de críticas a Epicuro e seus ensinamentos. Na verdade, mais especificamente no Livro III dessa mesma obra, e com um tom visivelmente jocoso em sua fala, Lactâncio chega a fazer uma lista dos “absurdos” que o movimento filosófico epicurista promoveu (LACTÂNCIO, 1990, III, 3, p. 297). Dentre esses ensinamentos a que ele se opõe, obviamente consta a defesa do prazer como fim da ação. Porém, é no tópico Erros da filosofia moral que Lactâncio irá desferir suas críticas de maneira mais direta. Ao investigar os meios segundo os quais os homens poderiam levar uma vida justa (quo rectius), ou seja, os meios pelos quais os homens alcançariam o sumo bem (summum bonum), Lactâncio afirma que Epicuro (entre outros filósofos, como Aristipo e Zenão) teria se equivocado ao pensar o sumo bem como um “prazer espiritual” (voluptate animi). Esse “prazer espiritual”, Lactâncio o entende como “segurança” (securitas), ou “gozo” (gaudium) (LACTÂNCIO, 1990, III, 6, p. 262), motivo pelo qual seria equivocado tomá-lo como o sumo bem, uma vez que esta parece ser uma característica também comum aos animais.

No presente estudo buscaremos demonstrar o equívoco presente na interpretação de Lactâncio no que se refere à postura filosófica defendida por Epicuro, qual seja: o prazer como fim da ação. Ao que nos parece, a raiz desse equívoco estaria no fato de que Lactâncio confundiu o conceito ataraxia com o conceito de hedoné, o que o levou a pensar esses dois conceitos como a mesma coisa. Na medida em que equiparou o sumo bem epicurista ao gozo dos animais, Lactâncio pensou esse sumo bem aos moldes da hedoné, ou seja, de um prazer retirado do gozo dos sentidos, um prazer somático (físico). Entretanto, visto Epicuro postular como télos (ou sumo bem) o prazer sob os termos da ataraxia (prazer retirado de um estado de ausência de perturbações), então, nada estaria mais distante da verdade do que a interpretação de Lactâncio. Para Epicuro, a conquista do prazer retirado de um estado de ausência de perturbações (ataraxia) exigia, entre outras coisas, um saber acerca do controle dos desejos no intuito de conhecer os limites da fruição dos prazeres somáticos (hedoné). Sem esse ‘controle’, cair em excessos no gozo dos prazeres somáticos seria algo inevitável. Devido não compreender essa relação entre hedoné e ataraxia, seja por maldade ou por incompetência, Lactâncio perverte o raciocínio de Epicuro em prol daquilo que ele buscar edificar como o verdadeiro sumo bem, a saber, a religião (LACTÂNCIO, 1990, III, 9, p. 273), mais especificamente, a religião cristã.

Referências bibliográficas:
ATHENAEUS, of Naucratis. The Deipnosophists. Or Banquet Of The Learned Of Athenaeus. London: Henry G. Bohn, York Street, Covent Garden, 1854.
EPICURO. Carta a Meneceu. Trad. Álvaro Lorencini e Enzo Dell Carratore. São Paulo: Unesp, 2002.
LACTÂNCIO. Instituciones Divinas. Libros I-III e IV-VII. Trad. Sánchez Salor. Madrid: Gredos, 1990. Institutions Divines, III. Trans. J. A. C. Buchon. Paris: A. Desrez, Libraire-Éditeur, 1837.
LAÉRCIO, Diógenes. Vidas e Doutrinas dos Filósofos Ilustres. Trad. Mário da Gama Kury. Brasília: Editora Universidade de Brasília, 2008. Lives of Eminent Philosophers. Trans. R. D. Hicks. Vol. 2. Bilíngue grego-inglês. London: W. Heinemann, 1925 (Loeb Classical Library).
LUCRÉCIO, Tito Caro. Da Natureza. Trad. Agostinho da Silva. São Paulo: Abril Cultural, 1973.
SEXTO EMPÍRICO. Hipotiposes Pirrônicas: Livro I. Trad. Danilo Marcondes. Revista O que nos faz pensar. no 12. Rio de Janeiro: Junho 1997. Esbozos Pirrônicos. Trad. Antonio Gallego Cao y Teresa Muñoz Diego. Madrid: Gredos, 1993.

El fin de la historia y la dialéctica detenida. Kojève y Benjamin
Carola Leiva
Departamento de Filosofía-Universidad de Chile

Palabra clave: Devenir, historia, dialéctica, medialidad, reconocimiento, oposición.

El siguiente trabajo pretende pensar el fenómeno biopolítico fundamental –el ‘devenir animal del hombre’- radicalizado en lo que se ha llamado ‘el fin de la historia’, proceso en el que la identidad de vida y política constituye el momento en el que el devenir, en cuanto tal, es llevado hasta sus últimas consecuencias. El ‘devenir animal del hombre’ va a ser entendido a partir de la lectura kojèviana de la Fenomenología del espíritu de Hegel (1807) . La lectura hegeliano-kojèviana del ‘fin de la historia’ desemboca en la ‘supresión de dialéctica’ de la historia. Si la historia es el trabajo dialéctico de la negación, entonces la culminación de la acción negadora implicaba, para Kojève, la culminación de la historia y, ésta, necesariamente, el fin del hombre (el fin de la lucha por el reconocimiento). Fin no es la significación de algo exterior al proceso dialéctico, sino ‘resultado’, despliegue o devenir de la sustancia simple, que sólo es real por medio de su desarrollo y fin, en tanto, que cumplimiento. El todo, o, la finalización, es la esencia que se completa con su desarrollo (Cfr. Hegel, Introducción, Fenomenología del espíritu, p. 17). Lo humano es, propiamente, cumplimiento de lo devenido. “… si el hombre que devine debe culminar en el hombre devenido, si el Deseo debe desembocar en la satisfacción, si la ciencia del hombre debe tener el valor de una verdad definitivamente y universalmente válida –la interacción del amo y del esclavo debe finalmente desembocar en su ‘supresión dialéctica’.” (A. Kojève, Introduction à la lecture de Hegel, 1947, pp.16).

En la experiencia del pasaje <des Übergangs>, de umbral y de la asincronicidad <Ungleichzeitgkeit>, el pensamiento de la medialidad de Walter Benjamin, muestra la posibilidad de trabajar sobre las polaridades –las circunstancias históricas expuestas dialécticamente- bajo la forma de una ‘dialéctica’ sin negación (sin trabajo de lo negativo’), sin mediación. Detener la dialéctica, suspenderla <Stillstellung> y, comprenderla no como resultado, ni como final, sino como interrupción del circuito ‘histórico’ establecido como conflicto, o ‘lucha por el reconocimiento’, implica un concepto de historia más esencial. La desactivación del circuito antropológico y guerrero, constituye, en cierto sentido, superar el estadio dual-opositor de la consciencia. Superar el sentido teleológico de la dialéctica hegeliana-kojèviana, supone ya para Nietzsche y Benjamin, la visión de una imagen detenida, la caída del velo de la apariencia, el desenmascaramiento del mundo ilusorio del bien y del mal; el ámbito de la opinión y de las creencias (los mitos). Disolver las dicotomías, las oposiciones irreconciliables, es pensar en términos mediales, entender las bipolaridades como modos de la misma unidad.

Teoría de la Relatividad Especial versus presentismo
Oscar Ignacio León Salinas
Pontificia Universidad Católica de Chile
oileon@uc.cl

Palabras Clave: filosofía de la relatividad especial, simultaneidad relativa y absoluta, presentismo, einsteinianos, minkowskianos, lorentzianos, filosofía del tiempo.

El título de mi ponencia es “Teoría de la Relatividad Especial versus presentismo”. El objetivo central es analizar la compatibilidad de las aseveraciones acerca de la naturaleza que se deducen de los principios de la Teoría de la Relatividad Especial de Einstein (TRE) con la postura que defiende respecto a la naturaleza del tiempo el ‘presentismo’. La ponencia se enmarca dentro del problema global de la visión ontológica del tiempo. En particular nos preocupa el ‘presentismo’ que es una corriente filosófica respecto al tiempo que supone que lo único real es el presente. Así los ‘eventos’ del pasado y del futuro no son reales. Por otra parte, se han presentado paralelamente dos teorías ontológicas sobre el tiempo relevantes: el ‘eternalismo’ y la teoría del ‘bloque creciente’.

Históricamente la discusión se levanta por Putnam en 1967, durante el siglo XX, cuando presenta la primera refutación al ‘presentismo’ en virtud de las consecuencias que parecen deducirse de los postulados y de las implicancias filosóficas que plantea la irrupción de la TRE. La polémica toma relevancia entre los filósofos a partir del éxito de dicha teoría en el plano de la comprobación empírica, lo que impulsó un detenimiento reflexivo más acabado.

Las premisas de Putnam y sus apoyadores (Weingard, Rietjidk, entre otros), también llamados ‘einsteinianos’, tienen un argumento principal. Este puede sintetizarse en que si hay dos ‘eventos’ que son simultáneos y presentes, según el ‘presentismo’, ambos deberían ser reales. Pero como la simultaneidad en TRE varía con respecto a distintos marcos de referencia, entonces los mismos ‘eventos’ pueden ser simultáneos y no simultáneos a la vez, dependiendo del marco de referencia. Esto abre un problema importante para el ‘presentismo’. Puesto que para un marco de referencia donde dos eventos están en el presente, dichos eventos según la ontología del ‘presentismo’ son eventos que existen. Sin embargo, en base a la TRE, otro marco de referencia con distinta velocidad podría medir los mismos eventos como no simultáneos, de manera que uno esté en el pasado y el otro en el futuro del ‘observador’ (marco de referencia). La consecuencia filosófica al aceptar los principios del ‘presentismo’ para la conclusión de la TRE mencionada es que los ‘eventos’ para este segundo marco de referencia no serían reales o sea no existirían. Así, en conclusión, las consecuencias de la TRE para el ‘presentismo’ son preocupantes. Puesto que el ‘presentismo’ tendría que aceptar que la existencia de los eventos es una propiedad relativa a los marcos de referencia. Lo que en general, los mismos ‘presentistas’ no consideran adecuado aceptar. La respuesta a favor del ‘presentismo’ continúa con Taylor, Craig y Smith. Ellos intentan mediante la defensa de la factibilidad de un espacio y tiempo absoluto, compatible con la TRE, seguir defendiendo la viabilidad ontológica del ‘presentismo’. Además, una tercera interpretación filosófica de la TRE propuesta aparentemente incompatible con el ‘presentismo’ es el ‘minkowskianismo’.

La ponencia presentará estás tres interpretaciones filosóficas de la TRE analizando porque son o no compatibles con respecto al ‘presentismo’.

Referencias bibliográficas principales:
Craig (2006), “A Future for Presentism”, Oxford: Oxford University Press.
Craig & Smith (2008), “Einstein, realtivity and Absolute Simultaneity”, Routledge Taylor & Francis Group, London and New York.
Weingard, Robert, 1972. ‘Relativity and the Reality of Past and Future Events’, British Journal for the Philosophy of Science, 23, 119–21.
Tooley, M., 1997. “Time, Tense, and Causation”. Oxford: Oxford University Press.
Rietdijk, C.W., 1976. “Special Relativity and Determinism,” Philosophy of Science, 43: 598–609.
Rietdijk, C.W., 1966. “A Rigorous Proof of Determinism Derived from the Special Theory of Relativity,” Philosophy of Science, 33: 341–4.
Putnam, H., 1967. “Time and Physical Geometry,” Journal of Philosophy, 64: 240–247. Reprinted in Putnam’s Collected Papers, Vol. I. Cambridge: Cambridge University Press, 1975.
Minkowski, H., 1908. “Space and Time,” as reprinted and translated in The Principle of Relativity, pp. 73–91. New York City: Dover Publications, 1952).
Einstein, A., 1905. “On the Electrodynamics of Moving Bodies,” as reprinted and translated in The Principle of Relativity, pp. 35–65. New York City: Dover Publications, 1952).
DiSalle, Robert, “Space and Time: Inertial Frames”, The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2009 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL = <http://plato.stanford.edu/archives/win2009/entries/spacetime-iframes/>.
Ryckman, Thomas A., “Early Philosophical Interpretations of General Relativity”, The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Spring 2014 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL = <http://plato.stanford.edu/archives/spr2014/entries/genrel-early/>.
Weingard, Robert, 1972. ‘Relativity and the Reality of Past and Future Events’, British Journal for the Philosophy of Science, 23, 119–21.
Robert Batterman (ed.), The Oxford Handbook of Philosophy of Physics, Oxford University Press, 2013, 688pp.
Price, H., 2011. “The Flow of Time,” in The Oxford Handbook of Philosophy of Time, Callender, C. (ed.). Oxford: Oxford University Press.

Necesidad a posteriori, trivialización y sobre generalización
Rafael Felipe Miranda Rojas
Universidad Católica del Maule – CONICYT FONDECYT 3140174
rafaelmirandarojas@gmail.com; rmiranda@ucm.cl

La última década ha visto un desarrollo importante de críticas contra la noción kripkeana de lo necesario a posteriori y su nexo con la rigidez. Una vía de ataque a la rigidez de los términos generales consiste no en el descarte de la aplicación de la rigidez a estos términos, sino en la admisión trivial de su aplicación: el denominado problema de la trivialización. Esto tendría las mismas consecuencias desastrosas que su rechazo, pues un objetivo primordial de la noción de rigidez es establecer qué términos cumplen el rol teórico de mantener su referencia en distintas situaciones contrafácticas, en contraste con los que no. Corine Besson (2010, 25) lo explicita del siguiente modo: “natural kind terms come out as rigid, but so do all other general terms, and in particular all descriptive general terms.” De este modo, la trivialización sería un argumento contra la utilidad de la noción de rigidez como criterio diferenciador de enunciados necesarios a posteriori. Junto con esta noción de trivialización se encuentra la denominada sobre – generalización (overgeneralization). Siguiendo a López de Sa (2008, 264), el problema de la sobre – generalización consiste en extender la aplicación de la noción de rigidez a términos de clase no natural (unnatural). El presente escrito propone como tesis central que los problemas de sobre – generalización y trivialización no afectan la plausibilidad de los denominados enunciados necesarios a posteriori. La sobre generalización es comprendida como un caso de generalización simpliciter , rechazando la consecuencia implausible de que enunciados de identidad teórica que incluyen términos generales no naturales, por ser no naturales, sean no rígidos: estos enunciados son necesarios, sólo que determinados a priori. Se sostiene, además, que el problema de la trivialización y sobre generalización de la rigidez se soluciona si se afirma la aplicación de la rigidez a lo que este escrito denomina términos generales rígidos no naturales. Enunciados de identidad teórica que consideran términos generales rígidos no naturales, no expresan necesidad a posteriori, son enunciados analíticos, necesarios y a priori. Sólo los enunciados de identidad que consideran términos de clase natural son enunciados necesarios a posteriori. Los problemas de la trivialización y sobre generalización suponen que la aplicación de la rigidez a los términos de clase no natural resta importancia a la rigidez como diferenciador semántico – modal, pero eso sólo es así si estos problemas exigen que cualquier término general rígido permita afirmar necesidad a posteriori, lo que es rechazado. Finalmente, se discute la tensión entre la comprensión nominal de un término general (la denominada nominalización) y la comprensión predicativa.

Bibliografía básica:
Alvarado, JT. (2012) “Referencia directa en los términos de clases naturales. Reflexiones ontológicas” Areté Vol. XXIV, N° 2. pp. 231-262.
Boyd, R. (2010) “Realism, Natural Kinds, and Philosophical Methods” En The Semantics and Metaphysics of Natural Kinds. Beebee, H. & Sabbarton-Leary, N. (eds.) Routledge, New York. pp. 212 – 234.
Kripke, S. (1980) Naming and Necessity. Cambridge, MA: Harvard University Press.
LaPorte, J. (2000) “Rigidity and kind” Philosophical Studies, 97: pp. 293 – 316.
LaPorte, J. (2004) Natural Kinds and Conceptual Change. Cambridge University Press.
López de Sa, D. (2007) “Rigidity, general terms, and trivialization” Proceedings of the Aristotelian Society. pp. 107: 117–23.
López de Sa, D. (2008) “The over-generalization problem: predicates rigidly signifying the ‘unnatural’ ” Synthese 163. Pp. 263–72.
Martí, G. & Martínez-Fernández, J. (2017) “General terms and non-trivial rigid designation” En Concha Martínez, José L. Falguera & José M. Sagüillo (eds.) Current Topics in Logic and Analytic Philosophy. Universidad de de Santiago de Compostela. pp. 103-116.
Martí, G. & Martínez-Fernández, J. (2011) “General Terms, Rigidity and the Trivialization Problem” Synthese 181 (2). pp. 277 – 293.
Miranda, R. (2012a) “Rigidez de jure y de facto en los términos generales para clases naturales”. Areté Vol. XXIV Nº 1. pp. 57 – 90.
Miranda, R. (2014) “Bootstrapping y justificación a priori” Revista Discusiones Filosóficas Vol. 14, Nº 23. pp. 83 – 94 (2014).
Miranda (Por venir) “Enunciados necesarios a posteriori, necesidad débil y racionalismo” Ideas y Valores, Vol. 65 N° 160, abril 2016.
Nimtz, C. (2004) “Two dimensional and natural kind terms” Synthese 138. pp. 125–148.
Orlando, E. (2014) “General terms and rigidity: another solution to the trivialization problem” Manuscrito Vol. 37, n. 1. pp. 51-84.
Percival, P. (2001) “Theoretical Terms: Meaning and Reference”. En Newton – Smith, W.H.(ed.). A Companion to the Philosophy of Science. pp. 495 – 514.
Salmon, N. (2005) “Are general terms rigid?” Linguistics and Philosophy, 28(1), 117–134. Reimpreso desde Content, Cognition, and Communication, Cap. 5. New York. Oxford University Press.
Salmon, N. (2012). “Generality” Philosophical Studies (2012) 161. pp. 471–481
Schwartz, S. (2002) “Kinds, General Terms, and Rigidity: A Reply to LaPorte” Philosophical Studies 109, pp. 265–77.
Sullivan, A. (2005) “Rigid designation, direct reference, and modal metaphysics” Pacific Philosophical Quarterly 86. pp. 577–599.
Tahko, T. (2011) “A Priori and A Posteriori: A Bootstrapping Relationship” Int. Ontology Metaphysics 12:151–164.

Examen crítico del argumento de Gerald Cohen sobre el fundamento normativo del concepto marxista de explotación
Daniel Malvasio

El trabajo expone en primera instancia, la argumentación por la cual Cohen concluye que la categórica condena que el marxismo realiza de la explotación capitalista requiere asumir como premisa normativa el principio libertarista de autopropiedad.

El autor aduce razones para probar que el relato marxista estándar, al implicar la acusación de que los capitalistas roban injustamente tiempo de trabajo a los proletarios, tiene que asumir que éstos son los legítimos poseedores de su fuerza de trabajo. Alega así que la inmoralidad de la sustracción de tiempo de trabajo de otra persona consiste en la violación del principio de que “(…) una persona debe ser soberana con respecto a lo que hará con sus energías, (…) y [no debe] serle arrebatado una parte (…) de su producto sin nada a cambio”.

En la segunda parte plantea dos contrargumentos para rebatir la tesis de Cohen, sin pasar por alto que la afirmación de Marx de que en la primera fase del comunismo, la asignación no explotadora del producto social se regirá por el mismo principio que regula la transacción capitalista de las mercancías, parece reafirmar la sospecha de que el derecho de los productores a recibir el valor de lo producido por su trabajo es consistente con la idea de autopropiedad.

Para evitar tal conclusión Neil Levy elabora un convincente argumento a favor de diferenciar conceptualmente los criterios de distribución capitalista y comunista, alegando que el primero en realidad no está basado en el verdadero postulado de autopropiedad, sino en uno que “(…) de hecho es incompatible con él [y que sólo el segundo] [lo] aplicará [de forma] más consistente (…)”.

El principio comunista de contribución pondría en evidencia así la hipocresía del capitalismo de que distribuye la riqueza de acuerdo con un criterio de recompensa por el esfuerzo, cuando en realidad justifica su acumulación por parte de aquellos que carecen de tal merecimiento.

Finalmente, apelando a insumos conceptuales de la filosofía política contemporánea, se ofrecen razones para sostener que el principio de contribución esbozado por Marx como pauta distributiva de la riqueza social en la primera etapa del comunismo, se fundamenta en una noción restringida de mérito, necesaria para poner al descubierto la inmoralidad de la explotación, pero no comprometida con la idea de posesión incondicional de los talentos y habilidades que la relación reflexiva de la autopropiedad libertarista presupone.

Bibliografía:
Arneson, R. (1981), “What’s wrong with exploitation?, Ethics 91, January, pp. 202-227. Arneson, R. (1991), “Self-ownership: toward its demolition”, Political Studies, Vol. XXXIX, Nº 1, March, pp. 36-54. Cohen, G. (1995), Self-Ownership, Freedom and Equality, Cambridge, Cambridge University Press. Cohen, G. (1995), “Exploitation in Marx: what makes it unjust?”, en Self-Ownership, Freedom and Equality, Cambridge, Cambridge University Press, pp. 195-208. Cohen, G. (1996), “Self-ownership, history and socialism: an interview with G. A. Cohen”, Imprints, vol. 1 Nº 1, June. http://info.bris.as.uk/-plcdib/gacoheninterview.html. Cohen, G. (1983), “More on Exploitation and the Labour Theory of Value”, Inquiry, 26, 3, pp. 309-331. Cohen, G. (1983), “Review of Allen Wood’s Karl Marx”, Mind, Vol. XCII, Nº 367, July. Cohen, G. (1980), “The labor theory of value and the concept of exploitation”, en M. Cohen, T. Nagel and T. Scanlon, Marx, Justice, and History, Princeton, New Jersey, Princeton University Press, 1980, pp. 135-157. Gewirth, A. (1996), The community of rights, University of Chicago Press. Gorr, M. (1995), “Justice, self-ownership and natural assets”, Social Philosophy and Policy, vol. 12, Issue 2, Summer, pp. 267-291. Holmstrom, N. (1983), “Marx and Cohen on Exploitation and the Labor Theory of Value”, Inquiry, 26, pp. 287-307. Holmstrom, N. (1977), “Exploitation”, Canadian Journal of Philosophy, vol. VII, Number 2, June, pp. 353-369. Levy, N. (2002), “Self-ownership: defending Marx against Cohen”, Social Theory and Practice, Vol. 28, Nº 1, January, pp. 77-99. Marx, K. (1986), Crítica del Programa de Gotha, Moscu, Ed. Progreso [1875]. Marx, K. (1987), “Sobre la cuestión judía”, K. Marx y F. Engels, Obras Fundamentales, 1, México, FCE, pp. 461-490 [1844]. Nielsen, K. and Ware, R. (ed.) (1997), Exploitation, New Jersey, Humanities Press International.
Reiman, J. (1989), “An alternative to ‘Distributive’ Marxism: Further Thoughts on Roemer, Cohen and Exploitation”, en Robert Ware and Kai Nielsen (eds.), Analyzing Marxism. New Essays on Analytical Marxism, Canadian Journal of Philosophy, Supplementary volume, The University of Calgary Press, Calgary, Alberta, Canada, pp. 299-332.
Reiman, J. (1987), “Exploitation, force, and the moral assessment of capitalism: thoughts on Roemer and Cohen”, Philosophy & Public Affairs, 16, pp. 3-41.
Reiman, J. (1990), Justice and modern moral philosophy, New Haven and London, Yale University Press.
Warren, P. (1998), “Two Marxist Objections to Exploitation”, 20th World Congress of Philosophy, Boston, Massachussets U.S.A 10-15 August, The Paideia Project: http://www.bu.edu/wcp/Papers/Soci/SociWarr.htm Wolff, J. (1999), “Marx and Exploitation”, The Journal of Ethics, vol. 3, Nº 2, pp. 105-120.
Wood, A. (1997), “Exploitation”, en K. Nielsen and R. Ware (ed.), Exploitation, New Jersey, Humanities Press International, pp. 2-26.

Abrazando al todo: la emergencia de lo político en la crítica marxiana a la emancipación política
Cristóbal Montalva
Universidad de Chile
cristobalmontalva@yahoo.es

En la presente ponencia intentaremos mostrar como Marx se enfrenta a la emancipación política, a esa pretendida meta y horizonte supremo de la modernidad. Como emancipación adjetivada, parcial, Marx nos la mostrará como irrevolucionaria. Y es más: en tanto impotente para abordar el todo, pero presentándose como suprema emancipación, no será en verdad sino un perverso mecanismo de dominación. La emancipación política no es más que el procrastinador y distractor gesto de colocarnos en el trance de evitar hacernos cargo de la situación íntegra de dominación en la que nos hallamos.

Así en su texto La cuestión judía va a rechazar a una emancipación política –por su insuficiencia– en pro de lo que nombra como una emancipación humana: como una emancipación del todo por el todo. Frente a esta revolución radical de la emancipación humana general, la emancipación política se muestra como “la revolución meramente política”, esto es, como la revolución “que deja en pie los pilares del edificio” (Marx, 2004: 22), como una emancipación discriminatoria y controlada. Preventiva, higiénica. Esto porque una emancipación política tiene lugar al interior del límite epocal, al interior de las posibilidades que nos da una época gestada y marcada por el gesto de la división –en todas las formaciones sociales habidas hasta ahora. La cuestión es abrazar una emancipación que esté más allá de emancipaciones parciales, que no repita la división. La cuestión para Marx es superar el principio ilustrado de la liberación del hombre como individuo. Superar las emancipaciones meramente políticas que han tenido lugar en las revoluciones modernas. Pretendiendo exceder este límite, la emancipación tenemos que pensarla más allá del concebir a la autonomía individual como lo constituyente de lo humano. Se trata de exceder al sujeto de la sociedad civil burguesa. Libertad tiene ahí un significado puramente jurídico-político, liberal. La libertad aparece como el derecho “de la separación del hombre con respecto al hombre. Es el derecho de esta separación, es el derecho del individuo limitado de limitarse a sí mismo” (Marx, 2004: 32).

Pero en su crítica Marx da un paso más: desmarcándose del horizonte ilustrado que sólo tiene ojos para aquello individual, la emancipación política nos la mostrará como la emancipación de la política de las otras esferas: como una mala emancipación en su carácter de sutil enajenación. La emancipación humana será aquella que oponiéndose a toda emancipación enajenada, parcial, a todo escisión desde lo uno, reducirá efectivamente, materialmente, a las formaciones políticas constituidas desde la división para ponernos ante el momento de lo político mismo. La emancipación humana no implica la emancipación de la política, no implica el fin de la política. Se trata de una emancipación político crítica de la política enajenada, de la política burgueso-capitalista. Es el fin de esta mala forma de la política, no de la política misma, no de lo político. Esto lo político es el momento de lo total: es la emergencia del espacio primordial, en que se constituye el todo social, toda formación social, en que se decide el destino de todo. Este lo político al emerger, al irrumpir, suspende materialmente toda formación social para fundarla de nuevo, para constituirla de nuevo. Este irrumpir es el temor, la amenaza constante para los administradores de la política como esfera, esfera en que mantienen constreñido a lo político mismo. Cuando la política excede su carácter autorregulatorio, cuando excede el marco jurídico de su acción, entonces ese todo social comienza a hacer puesto en suspenso y alborea lo político. Este poner en suspensión el todo social, este emerger lo político, tiene el gesto de desnaturalizar el todo social determinado para recuperar para nosotros sus raíces que estaban invisibilizadas: la humanidad como totalidad de fuerzas sociales compartidas en común.

Palabras clave: emancipación política, enajenación, lo político, Marx.

Referencias Bibliográficas:
MARX, K. 1962. Manuscritos económico-filosóficos. México D. F.: Fondo de Cultura Económica.
MARX, K. 1968. Crítica de la Filosofía del Estado de Hegel. México D. F.: Grijalbo.
MARX, K. 1969. Ökonomisch-philosophische Manuskripte (1844). Berlin: Dietz Verlag.
MARX, K. 1970. Tesis sobre Feuerbach y otros escritos filosóficos. México D. F.: Grijalbo.
MARX, K. 2004. Sobre la cuestión judía. Buenos Aires: Prometeo.
MARX, K. y Engels, F. 2000. El manifiesto comunista. Buenos Aires: Aleph.

Dos acepciones del término Materia en el Libro I de “El mundo como voluntad y representación”
Pablo Montes Vargas
Universidad de Chile
montesvargas@gmail.com

La idea a desarrollar, en el siguiente trabajo, puede formularse de la siguiente manera: tanto en la obra general como en el libro I de El mundo como voluntad y representación podemos encontrar al menos dos acepciones básicas del término materia: materia en el sentido epistemológico, por un lado, y materia en un sentido ontológico, por otro.

La lectura ontológica y epistemológica del término materia se presenta como el resultado de una problematización teórica que surge al momento de ponderar o etiquetar a la filosofía de Schopenhauer a partir de la visión de los siguientes autores: Paul Janet (1823-1899) y Julius Frauenstädt (1813-1879). Desde la perspectiva de Julius Frauenstädt la filosofía del alemán, Arthur Schopenhauer, es ciertamente un materialismo, pero de nuevo cuño, pues también es, a la vez, idealista. Por tanto, para el albacea literario de Schopenhauer, la formula por la cual es susceptible de etiquetar a la filosofía schopenhaueriana es la de materialista idealista: “<<Schopenhauer es ciertamente materialista, pero en tanto que materialista también es idealista, o es un materialista idealista, en contraposición al materialista de la Antigüedad y de la Modernidad que toma para sí completamente la materia como la cosa en sí>>” (Spierling, 2010: 84-85). En el caso de Paul Janet, podemos encontrar en su libro, de 1875, titulado El materialismo contemporáneo (Le matérialisme contemporain), el empleo de la misma fórmula de Frauenstädt, a saber: materialista idealista (matérialiste idéaliste). Nuestro propósito aquí no será desentrañar el significado de tal etiqueta en el autor aludido, más bien nuestro trabajo considerará tal formula como un hecho no aislado para la historia de la filosofía, motivándonos así a buscar una lectura de la conjunción de los términos que no desemboque en contradicción. Por tanto, aquella posible etiqueta nos invita a revisar, con propiedad, tal afirmación, pues ¿no se incurrirá en contradicción al emplear dos términos, dos “Escuelas”, diametralmente opuestas desde el punto de vista de las Historias de las filosofías, para denominar o caracterizar una filosofía determinada? ¿Puede ser una filosofía, materialista e idealista a la vez? Efectivamente, para el contexto histórico de Schopenhauer, materialismo e idealismo son dos corrientes –“Escuelas”– que se contraponen de manera radical; posteriormente, también Engels y Lenin ejercitarán la misma confrontación, entre materialismo e idealismo, que Schopenhauer y su tiempo desarrollaron históricamente. Cabe destacar, en este plano, la distinción ejercida tanto por Schopenhauer como por Lenin y Engels en relación al criterio de diferenciación entre idealismo y materialismo: llama poderosamente la atención que el o los criterios –lo que está fuera del sujeto versus lo que está dentro del sujeto, etc. – tenga su raíz en Berkeley, así como la explicitación en reconocer todos ellos la relevancia de la figura del filósofo irlandés para el fundamento de las distinciones.

Por otro lado, nuestro trabajo también desarrollará, a lo largo del mismo, la noción de materialismo en Schopenhauer; porque nuestro autor no se reconoce así mismo como un materialista al modo clásico, más bien en un materialista que critica al reduccionismo corporeísta de su época. Es por ello que en la obra del filósofo alemán podemos encontrar críticas al empleo del término materia en sentido epistemológico, pero no así para su uso ontológico.

Para concluir, nuestro trabajo intentará mostrar que la etiqueta hacia la filosofía de Schopenhauer, materialista idealista, no es en modo alguno contradictoria, pues materialista allí –en la etiqueta– tiene un registro diametralmente distinto al término idealista: Schopenhauer es un materialista en el plano ontológico, pero también es un idealista en el plano epistemológico –influenciado enormemente por la Crítica de la razón pura–.

Palabras Claves: Materialismo, materialismo idealista, materia, ontología, epistemología.

Bibliografía:
Berkeley, G. (1992) Tratado sobre los principios del entendimiento humano. Traducción, introducción y notas de Carlo Mellizo Cuadrado. Madrid: Alianza.
Janet, P. (1875) Le matérialisme contemporain. Paris: Libraire Germer Baillière et cia.
Kant, Immanuel. (2009) Crítica de la razón pura. Edición bilingüe alemán-español. Trad., estudio y notas de Mario Caimi; Índices temáticos y onomásticos de Esteban Amador, Mariela Paolucci y Marcos Thisted; Tabla de correspondencias de traducción de términos de Dulce María Granja, María de Jesús Gallardo y Ernesto Aguilar. México: F.C.E., UAM, UNAM.
Lenin, V. (1973a) Obras Escogidas. Tomo IV (1914-1915). Moscú: Editorial Progreso.
________ (1973b) Obras Escogidas. Tomo V (1913-1916). Moscú: Editorial Progreso.
Moreno, L. (2005) Schopenhauer. Vida del filósofo pesimista. Madrid: Algaba.
Safranski, R. (2008) Schopenhauer y los años salvajes de la filosofía. Traducción del alemán de José Planells Puchades. Barcelona: Tusquets.
Spierling, V. (2010) Arthur Schopenhauer. Traducción de José Antonio Molina Gómez. España: Herder.
Gardiner, P. (1975) Schopenhauer. Traducción de Ángela Saiz Sáez. México: F.C.E.
Schopenhauer, A. (1981) De la cuádruple raíz del principio de razón suficiente. Traducción y prólogo de Leopoldo Eulogio Palacios. Madrid: Gredos.
______________ (2004) El mundo como voluntad y representación. Vol. I. Traducción, introducción y notas de Pilar López de Santa María. Madrid: Editorial Trotta.
______________ (1986) Die Welt als Wille und Vorstellung I. Sämtliche Werke. Bd. I, Stuttgart / Frankfurt: Suhrkamp Taschenbuch Verlag.

La renuncia al acto educativo: la demanda evaluativa como goce psicopedagógico
Gastón Molina Domingo

Desde hace unas décadas asistimos a la paradoja de la creciente disponibilidad de recursos técnicos y de procedimientos metodológicos que apuntan a fomentar la disposición activa de los estudiantes, mientras en las salas de clase la apatía y la indiferencia parece extenderse en la misma proporción en que la figura del profesor como mediador de los procesos de aprendizaje, que de manera autónoma tendrían que desarrollar los involucrados, se instala en su rol de facilitador que ha de empoderar a los alumnos.

En este contexto nos interesa indagar qué ha ocurrido con el desplazamiento de los modelos tradicionales que ponen el acento en la transmisión del saber por parte de una figura autorizada, al modelo que se presenta como alternativo y que ya hace algún tiempo es hegemónico, que pone el acento en el proceso de enseñanza llevado de una manera sistémica y orgánica (en la que encontraríamos trazas, a nuestro entender, de una mala lectura de Hegel) y cuya formulación en la divisa del “aprender a aprender” viene a consumar cierta deriva de la filosofía moderna y de la conciencia reflexiva que ésta articula. Este modelo es el que en términos generales reconocemos como constructivista. Ahora bien, si el primero tiene como figura central al profesor investido de la autoridad del que sabe, el segundo pareciera encontrar en los procedimientos evaluativos la garantía de su eficacia, al mismo tiempo que la manera de medir sus productos y exhibir las evidencias de los resultados del proceso de desarrollo puesto en marcha. En otros términos, nos interesan las implicancias del paso desde la “tiranía pedagógica” al “aula democrática”.

Nuestra hipótesis es que a pesar de las rotundas diferencias entre ambos modelos, ambos comparten un paradigma de progreso y desarrollo que supone no sólo una creciente tecnificación de la formación, en vista a propiciar la mejora y el florecimiento de las potencialidades de los individuos dependiendo de la etapa en que se encuentren, de manera de poder adecuar las intervenciones a las fases madurativas de estos, sino que de manera mucho más relevante supone una renuncia al acto educativo, que se jugaría en aquella transferencia simbólica, no meramente imaginaria, que posibilitaría la inscripción de una falta, es decir, un deseo de saber. En esta medida nuestra crítica no propone, frente a la técnica, reponer un paradigma humanista. Se trata más bien de exponer el abandono, la renuncia, a la dimensión ética que sería inherente a las técnicas involucradas siempre en la educación.

Palabras clave: acto educativo, evaluación, transferencia, deseo.

Alain Badiou, La filosofía, otra vez, errata naturae editores, Madrid, 2010.
Alain Badiou, La ética, Herder, México, 2004.
Hegel, Fenomenología del espíritu, Pre-textos, Valencia, 2006.
Kant, Crítica de la razón práctica, F.C.E, México, 2005.
Lacan, La transferencia, El seminario 8, Paidós, Buenos Aires, 2009.
Lacan, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, El seminario 11, Paidós, Buenos Aires, 2006.
Leandro de Lajonquière, Infancia e ilusión (Psico)- Pedagógica. Escritos de psicoanálisis y educación, Nueva Visión, Buenos Aires, 1999.

“La pasión de existir corporalmente”. Tras la ontología de Paul Ricoeur
Patricio Mena Malet
Universidad de La Frontera
Centro de Investigaciones de las Humanidades Temuco, Chile patricio.mena.m@ufrontera.cl; patriciomenam@gmail.com

El presente trabajo buscar interrogar la ontología prometida de Paul Ricoeur en el estudio décimo de Soi-même comme un autre (1990) tomando en consideración, por un lado, la “ontología de la conciencia” que el autor lleva a cabo en la tercera parte de Le volontaire et l’involonatire (1950) y la ontología de la “afirmación originaria” (1955) y de la desproporción (1960) que esboza en Histoire et vérité y en L’homme faillible respectivamente. Ante la pregunta si es posible reconocer un hilo conductor que aporte unidad a la propuesta ontológica de Paul Ricoeur -siempre prometida y nunca concluida-, responderemos que sí. Un examen atento a cada una de estas fases de su ontología nos permitirá comprender de mejor modo cuáles son sus alcances y consecuencias para la hermenéutica del sí-mismo que nuestro autor desarrolla en 1990. Así, la ontología del acto y de la potencia, tal como es desarrollada en su obra de madurez, podrá ser complementada por sus propuestas ontológicas que van de 1950 a 1960, e incluso 1969 (Le conflit des interprétations). El hilo que permite comprender la unidad de la propuesta ontológica de Ricoeur lo encontramos en lo que Ricoeur llama “La pasión de existir corporalmente” (1950). A lo que nos abre esta cuestión es a los siguientes puntos: 1) fundamentos de la ontología del acto y de la potencia que, si bien son trabajados extensamente en Soi-même comme un autre (1990), Ricoeur descubría tempranamente a la luz de la obra de Ravaisson sobre Aristóteles; si en 1990 Ricoeur habla del lugar que tiene el actuar analógicamente comprendido en su hermenéutica del hombre capaz, es posible hablar también de la pasión comprendida analógicamente a lo largo de su ontología; 2) fundamentos de la fenomenología hermenéutica del actuar que se retrotraen hasta Le volontaire et l’involontaire (1950) y que deben ser pensados a la luz del fenómeno de la encarnación que nuestro autor descubre con Gabriel Marcel. Es mediante la interrogación de la pasión de la existencia corporal que intentaremos por tanto esbozar una unidad y continuidad en la ontología ricoeuriana.

Palabras claves: ontología, acto, pasión, existencia corporal.

Referencias bibliográficas:
Ricoeur, P. (1950). Philosophie de la volonté. Tome 1: Le volontaire et l’involontaire. Paris: Aubier. Ricoeur, P. (1955). Histoire et vérité. Paris: Le Seuil.
Ricoeur, P. (1960). Philosophie de la volonté. Tome 2: Finitude et culpabilité. “L’homme faillible”. Paris: Aubier.
Ricoeur, P. (1969). Le conflit des interprétations. Paris: Le Seuil.
Ricoeur, P. (1990). Soi-même comme un autre. Paris: Le Seuil.

Acerca de la democracia, las libertades ciudadanas y la representatividad política
Enrique Javier Muñoz Mickle
Universidad de Playa Ancha

Palabras clave: democracia, libertad, igualdad, bienes primarios.

En este trabajo pretendo examinar dos cuestiones: la primera es que en el modelo democrático actual la acción directa de los ciudadanos en la función gubernamental no puede ser posible, dada la naturaleza y extensión del demos político. La segunda, que los partidos políticos, como formas de representación ciudadana, son consustanciales a la democracia actual y que, sin embargo, éstos deben satisfacer adecuadamente las condiciones de la representación, de modo que sus propuestas sean efectivamente representaciones legitimadas por la ciudadanía.

Entre los diferentes modelos de organización política, la democracia parece mantener un especial privilegio. Entre otras razones, por al menos dos condiciones fundamentales, la primera se refiere al hecho de que es el único sistema en el cual, a pesar de todas las limitaciones que se pueden afirmar, efectivamente hay ciudadanía, entendiendo ésta como la capacidad de participar decisoriamente en los asuntos comunes, tal como ya lo señalaba Aristóteles en la Política . La otra, que constituye un fundamento de la anterior, es que la democracia presupone la libertad y, al menos bajo un respecto preciso, la igualdad de los ciudadanos.

Las formas de gobierno no democráticas, monarquía o aristocracia, con sus consecuentes desviaciones, tal como distingue Platón en la República , son modos posibles de considerar la organización de un estado o de una comunidad, pero en ellos no hay ciudadanía en sentido estricto, ya que sus miembros no sólo no tienen la posibilidad de influir en las decisiones de poder sino que, tampoco, su ámbito de decisiones privado está libre de las decisiones externas.

En una primera parte de este trabajo expondré algunas ideas acerca de las libertades ciudadanas, a partir del conocido texto de Benjamín Constant acerca los diferentes modos de entender la libertad en los antiguos y en los modernos para, luego, examinar algunas cuestiones generales acerca de la democracia, tal como la examinan varios autores contemporáneos (Popper, Bobbio, Rawls, entre otros), para finalizar con un breve análisis de los peligros de las representaciones corporativas que tienden a invadir y copar los espacios públicos.

Referencias bibliográficas:
Platón: República Aristóteles: Política, Ética Nicomaquea. Constant, B.: Discurso acerca de las libertades de los antiguos y las libertades de los modernos.
Popper, K : La sociedad abierta y sus enemigos. Rawls, J.: Teoría de la Justicia; Liberalismo Político. Bobbio, N.: “De la ideología democrática a los procedimientos universales”, en Teoría Política. Sartori, G.: La Política: Lógica y método en las ciencias sociales. Sandel, M.: El liberalismo y los límites de la justicia.

La transparencia como ideal: confianza y veracidad
Claudia Muñoz Tobar
Departamento de filosofía de la Universidad de Concepción
claumuno@udec.cl

Palabras Clave: veracidad, confianza, mentira, cooperación, transparencia.

Williams (2002) caracteriza el concepto cooperativo de la comunicación a través de la importante conexión entre confianza y veracidad (Williams 2006: 91-125). Define la confiabilidad como una disposición del agente a ser fiable, en el sentido de que ayudará a alguien si le ha dicho que lo ayudará o si le ha inducido a creer que lo hará” (cf. 2002: 92). La veracidad es la confiabilidad en el discurso, una disposición, que los participantes en la conversación se atribuyen mutuamente, a decir lo que creen que es verdadero. Por esto mismo, la veracidad es el ideal de transparencia que subyace a las concepciones filosóficas de la comunicación (Searle, 1975; Grice, 1975; Habermas, 1990, 1998, 2000, 2008; Apel, 1995). Sostendré que la atribución cooperativa de los hablantes ideales (Grice, 1975), la confianza normal (normal trust; Williams, 2002: 110) en la veracidad del otro, que funciona como trasfondo en los contextos conversacionales, depende de una dimensión más profunda, natural y afectiva de la interacción social, que opera característicamente en contextos sociales estrechos de familiaridad, fraternidad o amistad. Esta forma de confianza básica prescinde, lo mismo que la confianza normal, de cualquier clase de experiencia confirmatoria de la verdad y de las buenas intenciones de los demás, pero no es exclusiva de los contextos conversacionales que dependen, no obstante, de ella. Se trata de nuestra capacidad natural de confianza, de una inclinación básica (by default) a confiar en que las personas se inclinarán a ayudar y en que no pretenden engañar a los demás. Tanto Williams (2006) como Frankfurt (2007) reconocen en la confianza una dimensión fundamental. Ambos creen que la principal razón del odio a la mentira son sus efectos sobre la estructura de la confianza de la víctima. Para Williams (2002), el mentiroso destruye la disposición de la confianza, inherente a la relación comunicativa más simple y básica de la aserción; para Frankfurt, quebranta la confianza en sí mismo del afectado: la confianza en su “capacidad natural de confiar en los demás” (Frankfurt, 2007: 106-107), de identificar en quién confiar y en quién no. Sobre la base de estas ideas, me referiré particularmente a la relación entre comunicación y confianza que desarrolla Byung Chul Han (2013: 73-77). Para él la exigencia cada vez más extendida e incluso institucionalizada de transparentar todo (Han, 2013: 91-92), la absoluta exigencia de verdad, es reflejo de una sociedad (la actual sociedad de la transparencia) donde la confianza se ha hecho insubstancial. Su argumento es que la confianza sólo puede darse en una dimensión intermedia entre saber y no saber que no es posible en la sociedad de la transparencia, una sociedad de la información o de la pura acumulación aditiva y positiva de datos (Han, 2013: 77, 91-92). La transparencia extrema sólo podría darse como una forma de vida donde la exposición sin filtro de datos fuera el punto de partida de la interacción, lo que anula la confianza básica y hace innecesario el despliegue argumentativo que fundamenta y asegura la verdad. La veracidad no podría ser ya un ideal ni un presupuesto de la comunicación, algo que uno espera del otro o una disposición suya en la que uno se fía de partida. La realización del ideal de la transparencia, en tanto implica su desaparición como tal, conduciría a una patología de la comunicación que no cabe esperar. Por lo tanto, el rasgo destacado de una sociedad transparente efectiva no puede ser, como piensa Han, la exigencia cada vez más extendida de transparencia, pues esta supone una pérdida que reclama una restitución: sólo la transparencia nos puede devolver la confianza. Exigir cada vez con más urgencia que se trasparenten verdades e intenciones revela más bien que la confianza sigue siendo relevante en nuestras vidas, que la transparencia continúa siendo un ideal al que aspiramos y que la veracidad no ha perdido su valor. Referencias bibliográficas básicas:
Apel, K-O. (1995). Teoría de la verdad y ética del discurso. Barcelona: Paidós.
Frankfurt, Harry (2007). Sobre la verdad. Barcelona: Paidós.
Grice, P.H. (1975). “Logic and conversation”. En P. Cole & J. Morgan (Eds.), Syntax and semantics, 3 (pp. 41-58). New York: Academic Press.
Habermas, Jürgen (2008). Conciencia moral y acción comunicativa. Madrid: Trotta.
Habermas, Jürgen (2000). Aclaraciones a la ética del discurso. Madrid: Trotta.
Habermas, Jürgen (1998). Escritos sobre moralidad y eticidad. Barcelona: Paidós Ibérica.
Habermas, Jürgen (1990). Pensamiento postmetafísico, Madrid: Aldea Taurus, Alfaguara.
Han, Byung-Chul (2013) La sociedad de la transparencia. Barcelona: Herder.
Searle, John (1975). “Indirect speech acts”. En P. Cole & J. Morgan (Eds.), Syntax and semantics 3 (pp. 59- 82). New York: Academic Press.
Williams, Bernard (2002). Truth and Truthfulness: An Essay in Genealogy. Princeton, N.J: Princeton University Press.

Desafíos al principio de clausura causal, experiencias perceptuales y experiencias mentales
Alfredo Muñoz Alarcón & Wilfredo Quezada Pulido
alfredo.munoza@usach.cl
wilfredo.quezada@usach.cl
Universidad de Santiago de Chile

Palabras Clave: Causalidad, experiencia visual, percepción, tacto, prótesis, dolor fantasma, clausura causal, epifenomenismo.

El Principio de Clausura Causal (PCC) se sostiene en tres tesis características:

CC: Todo fenómeno físico que tiene una causa suficiente, tiene una causa física suficiente.

SCC: Los efectos físicos tienen solo causas físicas.

TCC: No hay interacción causal entre lo físico y lo no-físico.

Como se sabe, el argumento de exclusión causal formulado por Kim (2010) -que famosamente permite declarar a los eventos mentales como causalmente ineficaces por principio- se basa en la verdad básica y literal del PCC. Normalmente, la aceptación de las conclusiones de Kim lleva a aceptar alguna forma de epifenomenismo de lo mental, esto es, la visión que los estados mentales son efectivamente causados por estados físicos pero que ellos no tienen ningún efecto reconocible sobre otros eventos físicos o mentales.

Nuestra intención en este trabajo es explorar una forma particular de desafiar el epifenomenismo desafiando el PCC. En particular, sugeriremos rechazar SCC y reformular CC y TCC. Para ello, recurriremos a algunas situaciones experimentales reportadas recientemente. Una es de base cognitiva y supone que se pueden obtener contracciones pupilares involuntarias a partir de recordar eventos estimulantes de luminosidad variable (Laeng y Suludvedt, 2013). La otra experiencia implica la recuperación de sensibilidad táctil con prótesis mecánicas en personas con amputaciones severas de miembros superiores (Tan et al. 2014). Dicha recuperación de sensibilidad genera efectos involuntarios –eliminación de dolores fantasmas y erizamientos de la piel- y voluntarios –efectos de motricidad fina. Sobre la base de dichas experiencias finalmente propondremos una reconstrucción -muy diferente de las reconstrucciones clásicas- de las cadenas causales que llevan desde los eventos mentales a sus pretendidos efectos físicos o mentales. Para ello recurriremos a una concepción procesual de la causalidad que permite explicar cómo el contenido causal se difunde entre diferentes niveles de descripción ontológica sin que por ello dichos niveles pierdan eficacia causal.

Bibliografía:
Dowe, P. (2000). Physical Causation, Cambridge: Cambridge University Press.
Laeng, B., & Sulutvedt, U. (2013). The Eye Pupil Adjusts to Imaginary Light. Psychological Science. doi: 10.1177/0956797613503556.
Kim, J. (1993) Supervenience and Mind: Selected Philosophical Essays, Cambridge: Cambridge University Press.
Kim, J. (2010) “Thoughts on Sydney Shoemaker’s Physical Realization”, Philosophical Studies, 148: 101–112.
Ortiz-Catalan, M., Håkansson, B., & Brånemark, R. (2014). An osseointegrated human-machine gateway for long-term sensory feedback and motor control of artificial limbs. Science Translational Medicine, 6(257), 257re256. doi: 10.1126 scitranslmed.3008933.
Tan, D. W., Schiefer, M. A., Keith, M. W., Anderson, J. R., Tyler, J., & Tyler, D. J. (2014). A neural interface provides long-term stable natural touch perception. Science Translational Medicine, 6(257), 257ra138. doi: 10.1126/scitranslmed.3008669.

Un examen de los conceptos de autonomía plena, y autonomía racional en la obra del segundo Rawls
Carlos Medina Labayru
Universidad de Valparaíso (Centro de Investigación en Gestión, Economía y Sociedad – Facea)
carlos.medina@uv.cl

En la presente exposición tomaré como punto de partida la interpretación que el profesor De Francisco ha postulado acerca de la segunda siega de la obra de Rawls (esto es, el de Political Liberalism (PL) y Justice as Fairness (JF)), como la de un autor fundamentalmente republicano[1]. Mi objetivo no es discutir si esta interpretación es correcta, sino partir de esta hipótesis para examinar luego, con detalle, la diferencia entre los conceptos de autonomía plena y autonomía racional.

Básicamente, la justificación del análisis de la autonomía puede entenderse como sigue. Un movimiento central llevado a cabo por Rawls en PL, ha sido el de presentar un nuevo concepto de lo político con el objeto de definir no sólo la identidad meramente “privada” de los sujetos, sino más bien para definir la “identidad política” que determina la ciudadanía desde un punto de vista normativo. El supuesto de base para este movimiento, en PL, es la concepción de los ciudadanos como libres e iguales, esto es, los dos poderes morales que se atribuyen al agente humano. El primero, la capacidad de tener una concepción de la justicia, y el segundo, la de formarse una concepción del bien. Tal como muestra De Francisco, el primer poder moral puede entenderse como una condición de la ética pública -y fundamental por tanto para la realización de una libertad política-, mientras que la segunda capacidad puede entenderse como el requisito de una mera ética privada. La reivindicación prioritaria del individuo y de sus derechos, por parte del liberalismo, establece una discontinuidad entre estos dos ámbitos respectivos de la ética. Por el contrario, en la concepción del republicanismo clásico hay continuidad, puesto que de acuerdo con éste alguien es libre realmente, sólo si lo es de manera simultánea tanto en la esfera pública como privada. El aspecto novedoso de la posición de Rawls sería que mantiene por una parte la distinción expresa en la definición de las dos éticas, privada y pública, tal como el liberalismo, pero que, no obstante ello, las concibe como continuas, en el sentido republicano[2].

Planteo que este análisis puede verse enriquecido si se agrega una tercera dimensión conceptual que atienda a la forma como el poder moral 2 viene modelado en el recurso heurístico de la posición original, como expresión de la autonomía racional, mientras que la autonomía plena constituye un resultado de la co- actuación de los dos poderes morales. Dado que el concepto de la autonomía plena está asociado, explícitamente, en PL [3], al ideal republicano de la ciudadanía, un examen cuidadoso, en esta dirección, ha de aclararnos qué es, en lo específico, lo que debemos entender por esa “continuidad” entre las éticas privada y pública, postulada por De Francisco.

Palabras clave: autonomía, Rawls, posición original, liberalismo político, republicanismo.

Referencia Bibliográfica:
DE FRANCISCO, Andrés. A Republican Interpretation of the late Rawls. The Journal of Political Philosophy: Volume 14, Number 3, 2006.
DREBEN, B. On Rawls and Political Liberalism. The Cambridge Companion to Rawls. Freeman, S (ed.) Cambridge. Cambridge University Press. 2003. 316-346.
ENOCH, David. How is Moral Disagreement a Problem for Realism?. The Journal of Ethics. 2009. 13. pp.15-50.
GARGARELLA, Roberto. 2010. Las teorías de la justicia después de Rawls. Barcelona. Paidós.
GIUSTI, Miguel. Tras el consenso. Sobre el giro epistemológico-político de John Rawls. Isegoría/14, 1996, pp. 111-125.
MULDON, Ryan, Lisciandra, Ch; Colyvan, M; Martini, C.; Sillari, G.; Sprenger, J. Disagreement behind the veil of ignorance. Philosophical Studies, 2014; 170: pp. 377-394. RAWLS, John. Justice as Fairness: Political not Metaphysical. Philosophy and Public Affairs, 14. 1985, pp.223-251. 1995. Teoría de la Justicia. México D.F. FCE. 2001. Leccciones sobre la historia de la filosofía moral. Barcelona. Paidós. 2002. La justicia como equidad. Barcelona. Paidós. 2006. Liberalismo Político. México D.F. FCE. SCHMIDT, Johannes. 2000. La Original Position y el equilibrio reflexivo. En Lucian Kern y Hans Peter Müller, compiladores, La justicia: ¿discurso o mercado?. Barcelona. Gedisa.
______________________
[1] Cfr. De Francisco. A Republican Interpretation of the late Rawls. The Journal of Political Philosophy: Volume 14, Number 3, 2006. pp.270-288. [2] Íbid. pp.270-288. [3] Cfr. Rawls, 2006. Liberalismo Político. México D.F. FCE. pp.86-94.

La idealización desde una perspectiva artefactualista
María Martini (Universidad de buenos Aires – Universidad Nacional de Moreno)
mariadelosangelesmartini@gmail.com
María Cristina González (Sociedad Argentina de Análisis Filosófico)
mariacristinaguillermina@gmail.com

Palabras clave: modelo científico, artefacto, idealización.

La idealización junto con la abstracción ha sido un tema de reflexión en el ámbito de la filosofía de las ciencias desde hace tiempo y ha sido tratada desde diversas perspectivas, tanto desde el análisis de la naturaleza de las leyes como desde el de la índole de los modelos científicos.

Últimamente volvió sobre este tema Michael Weisberg (2013, cap. 6). Esa presentación la tomaremos como una suerte de exposición del estado de la cuestión, al menos en lo que se refiere a quienes son figuras destacadas de la bibliografía última.

Más allá de las diferencias existentes entre todos los autores, hay una nota común: todos defienden la idea de que la idealización es un modo, o forma de representación que guarda una cierta relación con un sistema target. Una parte de las diferencias entre ellos consiste en cómo considerar tal sistema. Así resulta significativa, la afirmación de Weisberg, apoyándose en Jones 2005: “According to a straightforward way we can think of idealization as departure from complete, veridical representation of real-world phenomena. In idealization, we distort o misrepresent our target by representing it as having properties that it does not have” (p. 98).

En esta ocasión nos ocupamos de indagar cuál puede ser el papel que tiene esta noción –la de idealización– en un enfoque artefactualista de los modelos, defendido por Tarja Knuuttila. Desde la perspectiva artefactualista los modelos son concebidos como “objetos concretos, construidos para cumplir con ciertos objetivos haciendo uso de varios medios representacionales, cuyo valor cognitivo deriva en gran medida de nuestra interacción con ellos” (Knuuttila y Boon 2011: 313). Ellos se constituyen en objetos de conocimiento en el desarrollo del proceso de modelar, en el cual se intenta dar respuesta a los problemas científicos que motivaron su construcción. Los modelos en tanto objetos concretos posibilitan a la vez que limitan el razonar científico. Y es aquí donde estos autores señalan el papel de las idealizaciones. Sostienen que los constreñimientos y affordances se deben, en parte, a los medios representacionales empleados y, en parte, a las idealizaciones, abstracciones y aproximaciones realizadas. Esta familia de operaciones propia del proceso de modelar, junto con los medios representacionales, estrecha el espacio de búsqueda de información para hacer los problemas científicos más manejables y accesibles y para abordarlos de una manera sistemática. Sin embargo, no encontramos en sus trabajos (Knuuttila 2011; 2010; 2009; 2008; Knuuttila, Tarja y Jaakko Kuorikoski 2011) una elucidación de la noción de idealización, lo que torna legítima la pregunta que puede formular el defensor de enfoques alternativos, acerca de cómo dar cuenta de esa categoría desde el artefactualismo.

En principio cabría esperar dos posibles respuestas. La primera sería la de negar la presencia de esta noción en el enfoque que defendemos. Sin embargo creemos que esto sería una salida difícil de justificar por cuanto “idealizar” e “idealización” son términos que forman parte no sólo del discurso filosófico sino también del discurso científico. Una segunda respuesta es la de ensayar una caracterización de la noción que eche por tierra las definiciones más habituales y sugiera una alternativa, de modo que el enfoque artefactualista la conserve pero bajo otra manera de comprenderla.

Referencias bibliográficas:
KNUUTTILA, Tarja. Modeling and Representing: An Artefactual Approach, en Studies in History and Philosophy of Science, 42: 262-271. 2011.
___. Not Just Underlying Structures: Towards a Semiotic Approach to Scientific Representation, en Mats Bergman, Sami Paavola, Ahti-Veikko Pietarinen and Henrik Rydenfelt (eds.), Ideas in Action: Proceedings of the Applying Peirce Conference. Nordic Pragmatism Network. Helsinki, 190-199. 2010.
___. Isolating Representations vs. Credible Constructions? Economic Modelling in Theory and Practice, Erkenntnis 70: 59-80. 2009.
___. Representation, Idealization, and Fiction in Economics: From the Assumptions Issue to the Epistemology of Modeling, 205-231, en SUÁREZ, M. (ed.). Fictions in Science: Philosophical Essays on Modeling and Idealization, 4, Routledge Studies in Philosophy of Science, New York &London: Routledge. 2008.
KNUUTTILA, Tarja and Mieke BOON. How Do Models Give Us Knowledge? The Case of Carnot’s Ideal Heat Engine, en European Journal for Philosophy of Science 1(3):309-334. 2011.
KNUUTTILA, Tarja and Jaakko KUORIKOSKI. Idealized Representations, Inferential Devices and Cross-Disciplinary Tools: Theoretical Models in Social Sciences, en Ian Jarvie and Jesus Zamora Bonilla (eds.) The Sage Handbook of the Philosophy of Social Science. Bodmin: Sage, 530-550. 2011.
KNUUTTILA, Tarja and Andrea LOETTGERS. Causal Isolation Robustness Analysis: The Combinatorial Strategy, en Synthetic Biology, Biology and Philosophy 26(5):773-791. 2011.
MORGAN, Mary S. and Tarja KNUUTTILA. Models and Modelling in Economics, en Uskali Mäki (ed.) Philosophy of Economics, Handbook of the Philosophy of Science (general eds. Dov M. Gabbay, Paul Thagard, and John Woods). Elsevier Science, 49-87. 2012.
JONES, Martin R. Idealization and Abstraction: A Framework, en M. R. Jones and N. Cartwright (eds.), Idealization XII: Correcting the Model. Amsterdam: Rodopi, 173-217. 2005.
WEISBERG, Michael. Simulation and Similarity: Using Models to Understand the World, Oxford University Press. 2013.

M. Merleau-Ponty y los alcances del silencio en la palabra literaria
Gabriela Molina O.
Pontificia Universidad Católica de Chile
glmolina@uc.cl

En la presente ponencia se construirá una reflexión a partir de las diferentes problemáticas en torno al tema del lenguaje literario y la filosofía, desde la propuesta del pensador francés M. Merleau-Ponty. Por ende nos proponemos indagar el análisis de la relación entre filosofía y literatura en el desarrollo de lo que es el eje central de nuestro estudio, a saber, la constitución de las voces del silencio merleau-pontiano en el lenguaje literario.

En orden al desarrollo de esta temática indagaremos, principalmente, en las cuestiones de arte (pintura) y literatura que se desglosan a partir de su obra póstuma La prose du monde, en la cual se hace presente el tratamiento de reflexiones que consideran la importancia una condición única del lenguaje literario frente a la filosofía. Exploraremos el sentido crítico con el cual Merleau-Ponty quiere establecer un nuevo gesto respecto a las consideraciones del lenguaje, lo que abre paso a un análisis de las limitaciones de la ciencia gramática y lingüística, la lógica del lenguaje, los conceptos puros del mismo y la comprensión de lenguaje que se da sólo al modo de palabra hablada o escrita, o sea como mero signo univoco y determinado, remitiendo esto a una clausura interpretativa. Esto se condensa, desde la propuesta del filósofo francés, en el lenguaje hablado y el lenguaje hablante, modos que, en unidad, nos permiten la apertura a la comprensión de un lenguaje literario en referencia a una experiencia vital. Así, hemos de reflexionar en la propuesta merleau-pontiana de un lenguaje literario desde lo que el filósofo señala como las voces del silencio. En este respecto la unidad significante de un texto no se limita a una significación determinada – y eso se contrasta con la labor de la crítica literaria – sino que, más bien, se explora la relevancia, para la palabra literaria, de lo indecible. La obra literaria, en el contexto de su sentido y significación, no refiere, en Merleau-Ponty, a limitaciones interpretativas absolutas – no se limitan a una trama, a una serie de hechos, a una teoría de la escritura literaria, etc. – sino que, la obra literaria se abre a aquello silencioso que queda entredicho en la obra de arte, y en la literatura en específico. Por ende, los silencios remiten a la experiencia viva de una alusión significativa indescriptible, en el sentido de aquello que mueve la lectura literaria, que nos hace vivir la lectura, pero que no podemos determinar. Merleau-Ponty concibe que algo en literatura queda en entredicho, pero tal entredicho es a su vez indeterminable, aquellos que se dice «más allá» o «más acá» de los hechos presentes en la obra literaria, en lo que se entrevé o se insinúa a través de ellos.

Esta comprensión del silencio evocará lo originario del lenguaje, lo cual funda la relevancia de las consideraciones del lenguaje artístico para la filosofía desde la propuesta filosófica merleau-pontiana.

Palabras Clave: Filosofía, literatura, indecible, voces del silencio, sentido, lenguaje artístico.

Bibliografía:
Gamboa, L. V. (2005). La experiencia del lenguaje en la literatura: Anotaciones a la filosofía de Merleau-Ponty. Cuadernos De Filosofía Latinoamericana, 26 (92), 121-136.
Merleau-Ponty, M. (1957) La estructura del comportamiento/Maurice Merleau-Ponty; precedido de Una filosofía de la ambigüedad de Alphonse de Waelhens. Editorial Hachette, Buenos Aires.
________ (1964) Signos. Editorial Seix Barral, Barcelona.
________ (1968) Recherches sur l’usage littéraire du langage [Investigaciones sobre el uso literario del lenguaje] Résumés de cours. Collège de France, 1952-1960. Gallimard, Paris.
________ (1969) La prose du monde. Gallimard, Paris.
________ (1971) La prosa del mundo. [Trad. Francisco Pérez Gutiérrez] Taurus, Madrid.
________ (1977) Sentido y sinsentido. [Trad. Narcís Comadira] Península, Barcelona.
________ (1985) Fenomenología de la percepción. [Traduccion Jem Cabanes]. Edit. Planeta, Barcelona.
________ (1986) El ojo y el espíritu. [Prefacio Claude Lefort; Traducción Alejando del Río Herrmann]. Paidós, Barcelona.
________ (1996) Sens et non-sens. Gallimard, Paris.
________ (2001) Signes. Gallimard, Paris.
________ (2002) El mundo de la percepción; Siete conferencias. Fondo de cultura económica. Buenos Aires.
________ (2006) Elogio de la filosofía, seguido de El lenguaje indirecto y las voces del silencio. Nueva Visión, Buenos Aires.
________ (2010) Lo visible y lo invisible. Nueva Visión, Argentina.
________ (2012) La duda de Cezanne. Casimiro libros, Madrid.
________ (2012) La institución, la pasividad. Notas de cursos en el Collège de France (1954- 1955). Anthropos, Barcelona.
Mundo, D. (2013) Merleau-Ponty Existencialista. Ediciones Godot. Buenos Aires.
O’Neill, J. (1970) Perception, expression and history; The social phenomenology of Maurice Merleau-Ponty. Nortwestern University Press. Evanston.