La necesidad de la filosofía en la educación Media

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Dr. Hardy Neumann Soto
Director del Instituto de Filosofía, PUCV

repost de El Mercurio

declaración PUCV relacionada

En reciente resolución, el Consejo Nacional de Educación (CNED) concluyó que no existe acuerdo entre sus miembros sobre la pertinencia de la asignatura de filosofía en la Formación General Común de tercero y cuarto medio. Este anuncio no es formalmente una conclusión, ya que carece de argumentos que apoyarían la duda de los consejeros. Sería inaceptable que una opinión parcial se convirtiese en idea de mayoría, sin justificación alguna.

La “conclusión” es, además, materialmente falsa, porque las habilidades que la filosofía promueve sirven a las demás asignaturas del currículo -en una propuesta que busca integrar los saberes- y al perfeccionamiento del ejercicio racional de toda persona por el mero hecho de ser tal. Privar de esta instancia no es arrebatar un aditamento baladí, sino cercenar la posibilidad de acceder al saber, una de cuyas cúspides, unifican y donante de sentido, es la filosofía. Se despoja, en consecuencia, a los jóvenes de una forma de actividad racional que permeabilidades cualquier otro ejercicio de reflexión y en que se asientan las preguntas definitivas de la vida. Ante la aplastante presencia del instrumento tecnificante, y reductor de la existencia a la manipulación, la filosofía es aún uno de los pocos reductos de humanización, especialmente de nuestra juventud.

Por otra parte, el propio CNED alude al significativo aporte de la filosofía “al desarrollo del pensamiento crítico, lógico y científico de los estudiantes”. Esta positiva estimación de la filosofía no es coherente con las dudas que le merece su presencia en el Plan Común. ¿Se la honra y luego se la expulsa?

Es preciso valorar positivamente que el CNED pida al Mineduc considerar una instancia en que se introduzca a los estudiantes en la filosofía, en orden a situarla debidamente presentando sus métodos, preguntas y temas. También es muy estimable la solicitud de ampliar las temáticas y perspectivas (ética y metafísica, entre otros) en las Asignaturas de Profundización. Pero si es así, surge una pregunta obvia: ¿cómo sería posible esa profundización si se borra en el Plan Común a la filosofía como disciplina que proporciona las bases para ahondar en ella y aprovecharla con sentido? Ello no solo es lógicamente incomprensible, sino que atenta contra el resguardo jurídico de proporcionar tal acceso. No hay consistencia entre las dudas que le merece al Consejo la pertinencia de la filosofía en el currículo general y la petición explícita formulada. En efecto, es imposible algo a lo que no existe.

La opinión pública estará atenta a la decisiones del Consejo y espera que corrija lo que, ha de suponerse, ha sido un desliz, propio del solaz estival.